miércoles, 3 de diciembre de 2008

El ocaso se nubla



El ocaso se nubla lentamente con el humo de los carros, todo se vuelve inspido

conforme se acerca la noche, el deseo de muerte que habita en mi va creciendo

despacio como si se anunciara antes de llegar, disfrutando de esa sensacion en mi

estomago la denalina se hace presente, ahora solo falta algo una victima;

peor por que tiene que ser una dulce jovencinta, mejor una mujer ardiente.

algo mas apetecible al ojo, capto su fragancia en el aire, su olor me llama y

me marea, es provocador es como no tuviera miedo alguno de atraer a la persona

equivocada, refleja la confianza que tiene, ese tipo de personas es de las que

mas me agrada asesinar, como ver su ego corrompido desaparecer frente a mis ojos,

es mejor que ese empañado atardecer, tan sencillo lo hace; pero como lo pense

no es tonta, no viene a mi, parece que se siente la cazadora, si supiera que es

todo lo contrario no estaria provando mi interes, solo otra victima mas,

repito para mis adentros como si mi subconsciente necesitara ser opacado

con una tonta excusa, la ultima diria un borracho, solo una mas,

una platica sencilla calmada en el bar, no profundiza, claro no quiere llegar

al punto donde nuestras opiniones sean diferentes, parece que le he interesado,

vaya tonteria, salimos del bar tranquilamente como cualquier otra pareja de extraños

en una noche de tantas, caminamos hacia llegar a un hotel, al llegar a la habitacion,

la paciencia de la mujer parece estar al limite, tranquilamente lleno un vaso con agua de las

botellas que deja el servicio en la habitacion, y rompo un comprimido de morfina

en el agua, la suficiente para hacerla perder las fuerzas; pero no como para

que se desmaye, no me gusta que mis victimas esten inconcientes. le quitaria mucho sentido de

diversion, unos brazos me rodean, esta mujer llamada victoria parece impaciente,

le ofrezco el agua, y solo para disimular tomo un trago que con el pretexto de que me voy a

asear me doy la oportunidad de escupirlo en el baño, me tomo mi tiempo bañandome

para que haga algo de efecto la medicina, se supone no deberia tardar mucho, me he encerrado con llave, sino Victoria bien podria haberme acorralado en la ducha, al salir la veo aun normal

; pero si logro notar una leve diferencia, se acerca a mi inpaciente, y veo la oportunidad,

creo que este es el mejor momento y le digo " Sabes lo que pasa cuando cazo a alguien",

sus ojos me miran con curiosidad como si todo fuera un juego, "no se dime" responde ella,

saco un daga que hay en el bolsillo de mi pantalon que esta junto a mi, y le contesto

" me imagino como va a morir, VIctoria eres muy provocativa sabes, siempre en ese

bar tomando al cualquier hombre que quieras; pero nunca sabes que tipo de hombre

puedes hayar", dio un paso hacia atras, al parecer sus reflejos estaban bien; pero su

fuerza no, se tambaleo lentamente, la atrape con mi mano izquierda de la cintura atrayendola

hacia mi, con la daga en la mano derecha en este momento no podia hacer nada,

tenia que esperar un poco mas, aun estaba muy calmada, asi que la azote en la pared,

la acorrale entre dos esquinas, siempre odian ser acorraladas, con mi mano izquierda

atrape sus antebrazos por encima de su cabeza, mientras recorria lentamente con la daga su cuello rozando solo para que sintiera la daga, ver el miedo en sus ojos me produjo una

sensacion de placer, un escalofrio recorrio mi columna, y entonces dirigi mi mano derecha hacia su cuello a donde seria mi primer corte el detonante de la desesperacion, aquel que se llevaria la poca calma que le quedaba, de su interior brotaba calida y roja, con un olor metalico que me hacia desear capturar mas el momento, la sangre resbalaba lentamente pintando su palido cuerpo desnudo, gracias a su fragancia ya habia recreado la manera perfecta para mi gusto,

observaba como se desangraba lentamente mientras intenaba inutilmente alcanzarme,

y el cuarto se cubrio de rojo, acompañado por el sol que entraba entre las cortinas, era el amanecer, mi hora de salida, deje el cadaver en el suelo, mientras borraba toda huella de mi existencia, al bajar las escaleras nadie me noto como la noche pasada, el unico que sabia de mi existencia era el dueño del hotel que ni camaras ponia en la entrada, al llegar a la entrada estaba todo en silencio, el dueño fumaba un cigarrillo detras del mostrador, de uno de mis bolsillos saque

una automatica con silenciador, un disparo fue suficiente, y nadie mas me recordaria, sali caminando como cualquier persona normal, otra noche otra muerte, me decia apenado mi subconsciente intentando reprimirme; pero el tambien sabia que en el fondo lo habia disfrutado y se que a alguna hora del dia me lo exigiria, diciendo solo otra noche otra muerte.

lunes, 1 de diciembre de 2008


Algo incompleto que escribi hoy,

y todo por un libro que lei

se llama "El cadaver y el sofa",

me gusto mucho.
Una tarde de otoño decidi salir a visitar distintos establecimientos de cafe,era una salida que hace tiempo pensaba hacer, hoy habia amanecido a mi favor, el viento, la calma, la tarde en general me llamabaa salir, a vagar y dejarme llevar por todo lo que pasara,poco a poco camine y fui pasando de un establecimiento a otro,degustando cafe, al dar las 6 dela tarde y empezar el ocaso decidi regresar a casa, aunque nadie de seguro preguntaria por mi,caminaba degustando un cafe mientras veia el ocaso, el viento soplaba fuertemente agitando las hojas a mi alrededor, juegando con mi largovestido negro, y enredando mi cabello, el fuerte olor del cafe se mezclabacon el ligero aroma a humedad, lo cual me anunciaba que dentro de poco lloveria,y así era lentamente las gotas comenzaron a caer, haciendo mi blusa cada vez mas pesada,camine lentamente disfrutando de la lluvia hasta encontrar un arbol dondeterminar mi bebida y observar la lluvia, sujete el cafe fuertemente con una manoy con la otra me ayude para subir al arbol, era sencillo; pero me quedaba la tentacion de que el cafe cayera encima de mi piel, vi con cuidado como una gotarodeo ligeramente la tapa y se deslizo hasta rozar con mi brazo, suerte tuvede que no tocara por completo mi piel, aunque la sensacion de calor provoco unescalofrio, termine de subir al menos hasta una altura favorable para observar la vista; pero seguro por si mi peso venciera la resistencia de la rama, caerdesde ahi me doleria y a lo mucho podria romperme un hueso, pero nada que me mortificara, deje que mis piernas colgaran al aire, y me recargue en el tronco, divisando a lo lejos esa ciudad en la que tanto tiempo habia vivido, tal vez demasiado, las afueras de la misma me parecian sumamente tranquilas y encantadoras; pero horriblemente monotonas, vivia cada dia intentando quefuera diferente al anterior y este esfuerzo exaustivo solo hacia mas lamentableel hecho de que los dias terminaran iguales. Era una ciudad gris, nadie hacianada espectacular, nada relevante, la tristeza habia calado hasta los huesos dela gente del pueblo, todos los dias se deterioraba una parte de su alma, y de manera extraña se hiban perdiendo hasta quedar vacios, y sin esperanzas,su animo era consumido por la monotonia, los deseos de viajar y transformarsehabian muerto ahora solo su cuerpo hacia el esfuerzo minimo para vivir y funcionar, como maquinas programadas repitiendo indefinidamente su trabajo,esa era una vista trizte de una ciudad muerta, donde solo quedaba los cuerpos de lo que alguna vez fueron personas, ahora irreconocibles para mi,yo me dispersaba e intentaba vivir, tratando de no perderme ycon ese ocaso que me recordaba que un dia mas sobrevivi, un dia mas que enorgullecia mi almapor su dosis de esfuerzo y dicha, extasiada por los ligeros pensamientos me quede dormida en aquel comodo tronco, hasta que un fuerte estruendo interrumpio mis sueños,al abrir los ojos me vi envuelta en una nube de humo y brasas,