
El ocaso se nubla lentamente con el humo de los carros, todo se vuelve inspido
conforme se acerca la noche, el deseo de muerte que habita en mi va creciendo
despacio como si se anunciara antes de llegar, disfrutando de esa sensacion en mi
estomago la denalina se hace presente, ahora solo falta algo una victima;
peor por que tiene que ser una dulce jovencinta, mejor una mujer ardiente.
algo mas apetecible al ojo, capto su fragancia en el aire, su olor me llama y
me marea, es provocador es como no tuviera miedo alguno de atraer a la persona
equivocada, refleja la confianza que tiene, ese tipo de personas es de las que
mas me agrada asesinar, como ver su ego corrompido desaparecer frente a mis ojos,
es mejor que ese empañado atardecer, tan sencillo lo hace; pero como lo pense
no es tonta, no viene a mi, parece que se siente la cazadora, si supiera que es
todo lo contrario no estaria provando mi interes, solo otra victima mas,
repito para mis adentros como si mi subconsciente necesitara ser opacado
con una tonta excusa, la ultima diria un borracho, solo una mas,
una platica sencilla calmada en el bar, no profundiza, claro no quiere llegar
al punto donde nuestras opiniones sean diferentes, parece que le he interesado,
vaya tonteria, salimos del bar tranquilamente como cualquier otra pareja de extraños
en una noche de tantas, caminamos hacia llegar a un hotel, al llegar a la habitacion,
la paciencia de la mujer parece estar al limite, tranquilamente lleno un vaso con agua de las
botellas que deja el servicio en la habitacion, y rompo un comprimido de morfina
en el agua, la suficiente para hacerla perder las fuerzas; pero no como para
que se desmaye, no me gusta que mis victimas esten inconcientes. le quitaria mucho sentido de
diversion, unos brazos me rodean, esta mujer llamada victoria parece impaciente,
le ofrezco el agua, y solo para disimular tomo un trago que con el pretexto de que me voy a
asear me doy la oportunidad de escupirlo en el baño, me tomo mi tiempo bañandome
para que haga algo de efecto la medicina, se supone no deberia tardar mucho, me he encerrado con llave, sino Victoria bien podria haberme acorralado en la ducha, al salir la veo aun normal
; pero si logro notar una leve diferencia, se acerca a mi inpaciente, y veo la oportunidad,
creo que este es el mejor momento y le digo " Sabes lo que pasa cuando cazo a alguien",
sus ojos me miran con curiosidad como si todo fuera un juego, "no se dime" responde ella,
saco un daga que hay en el bolsillo de mi pantalon que esta junto a mi, y le contesto
" me imagino como va a morir, VIctoria eres muy provocativa sabes, siempre en ese
bar tomando al cualquier hombre que quieras; pero nunca sabes que tipo de hombre
puedes hayar", dio un paso hacia atras, al parecer sus reflejos estaban bien; pero su
fuerza no, se tambaleo lentamente, la atrape con mi mano izquierda de la cintura atrayendola
hacia mi, con la daga en la mano derecha en este momento no podia hacer nada,
tenia que esperar un poco mas, aun estaba muy calmada, asi que la azote en la pared,
la acorrale entre dos esquinas, siempre odian ser acorraladas, con mi mano izquierda
atrape sus antebrazos por encima de su cabeza, mientras recorria lentamente con la daga su cuello rozando solo para que sintiera la daga, ver el miedo en sus ojos me produjo una
sensacion de placer, un escalofrio recorrio mi columna, y entonces dirigi mi mano derecha hacia su cuello a donde seria mi primer corte el detonante de la desesperacion, aquel que se llevaria la poca calma que le quedaba, de su interior brotaba calida y roja, con un olor metalico que me hacia desear capturar mas el momento, la sangre resbalaba lentamente pintando su palido cuerpo desnudo, gracias a su fragancia ya habia recreado la manera perfecta para mi gusto,
observaba como se desangraba lentamente mientras intenaba inutilmente alcanzarme,
y el cuarto se cubrio de rojo, acompañado por el sol que entraba entre las cortinas, era el amanecer, mi hora de salida, deje el cadaver en el suelo, mientras borraba toda huella de mi existencia, al bajar las escaleras nadie me noto como la noche pasada, el unico que sabia de mi existencia era el dueño del hotel que ni camaras ponia en la entrada, al llegar a la entrada estaba todo en silencio, el dueño fumaba un cigarrillo detras del mostrador, de uno de mis bolsillos saque
una automatica con silenciador, un disparo fue suficiente, y nadie mas me recordaria, sali caminando como cualquier persona normal, otra noche otra muerte, me decia apenado mi subconsciente intentando reprimirme; pero el tambien sabia que en el fondo lo habia disfrutado y se que a alguna hora del dia me lo exigiria, diciendo solo otra noche otra muerte.
